Terapia manual a cargo del Lic. Fernando Hatzerian, Kinesiólogo Fisiatra egresado de la UBA con postgrado en Osteopatía en la EOBA. Consultorio en Nuñez 2497, CABA.
La osteopatía parte de una idea simple: el cuerpo es una unidad. Los huesos, los músculos, las fascias, las vísceras y el sistema nervioso no funcionan por separado, y una restricción en cualquiera de ellos termina afectando al resto. Cuando esa cadena se traba en algún punto, el organismo compensa. Y cuando ya no puede compensar más, aparece el dolor.
Por eso el trabajo no empieza donde duele, sino en la evaluación: entender por qué esa zona quedó sobrecargada. El tratamiento es completamente manual, sin aparatos ni medicación, y se apoya en técnicas de movilización articular, liberación de tejidos blandos y trabajo sobre la movilidad de las estructuras internas.
Articulaciones, músculos y fascias. Es el más conocido: recupera movilidad en la columna, la pelvis y las extremidades, y libera las tensiones que limitan el movimiento.
Los órganos tienen movilidad propia y están sujetos a la pared abdominal y a la columna por tejido conectivo. Una restricción ahí puede traducirse en dolor lumbar o dorsal.
Trabajo sutil sobre los huesos del cráneo, la mandíbula y las membranas que los vinculan. Se usa sobre todo en cefaleas de origen cervical y en bruxismo.
Es la pregunta que más aparece en la camilla. Un tobillo que quedó rígido después de un esguince mal rehabilitado cambia la forma de apoyar el pie. Esa asimetría sube por la rodilla y la cadera, y termina descargando de más sobre un lado de la zona lumbar. Meses después la persona consulta por lumbalgia, pero el lugar donde empezó el problema está mucho más abajo.
Tratar solamente donde duele alivia un rato y el cuadro vuelve. Buscar el eslabón que originó la compensación es lo que hace que el resultado se sostenga. Eso es, en concreto, la diferencia entre un masaje y una sesión de osteopatía.
Los cuadros que más se ven en el consultorio:
La osteopatía no reemplaza al diagnóstico médico. Ante un dolor intenso, súbito o acompañado de fiebre, pérdida de fuerza o adormecimiento progresivo, consultá primero con tu médico.
En cada consulta se trabajan una o dos técnicas específicas: elegir la correcta para el momento del cuadro es parte del tratamiento, y mezclar todo en una sola sesión no da mejores resultados.
Muchos pacientes notan cambios en la movilidad ya en la primera sesión, aunque lo habitual es que el alívio se consolide en los días siguientes, a medida que el cuerpo integra los ajustes. En cuadros crónicos, de años de evolución, el proceso es más gradual.
La osteopatía no hace desaparecer una hernia: eso no sería honesto prometerlo. Lo que sí puede hacer es trabajar sobre la tensión muscular, la movilidad de las vértebras vecinas y los patrones de compensación que agravan la compresión, que suelen ser buena parte de lo que duele. Siempre con los estudios a la vista y coordinado con tu médico.
No es obligatoria para sacar un turno. De todos modos, si tenés estudios recientes (radiografías, resonancias, ecografías) o una indicación médica, traélos: aportan información útil para decidir el abordaje.
Sí. La osteopatía convive bien con la kinesiología tradicional, el entrenamiento y los tratamientos médicos. En el consultorio se suele alternar con RPG cuando el problema tiene un componente postural marcado, o con ondas de choque en tendinopatías.
Es una técnica de bajo riesgo cuando la realiza un profesional matriculado y después de una evaluación. Hay situaciones en las que no está indicada o requiere adaptar el abordaje —fracturas recientes, infecciones activas, ciertos cuadros vasculares u oncológicos— y por eso la primera consulta empieza siempre con una historia clínica.
Por Lic. Fernando Hatzerian · M.N. 10255
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